Definición de Corrupción

La corrupción es sin duda uno de los males más condenados dentro de la esfera pública, ya sea tanto en la administración pública como en la privada. Asociado a la falta de moral y a la estafa, la corrupción tiene graves consecuencias, principalmente si se trata de la administración pública. Muchos lo plantean como una consecuencia inevitable del alto nivel de burocratización y lo presentan como algo inevitable, cosa que veremos que no es así.

¿Qué es la corrupción?

La palabra viene del latín “corruptio”, y como vemos se forma con el prefijo “co” que significa cooperación, de a dos o más personas, y la palabra romper. Como vemos se entiende que al corromper algo estamos generando la destrucción de la misma. Este es uno de los sentidos del término corrupción, cuando algo es degradado y se ve disminuido en su calidad, o es contaminado. Muchos autores usan esta expresión cuando hablan de metales o sustancias, ya que en ocasiones son afectadas por otras, perdiendo así su pureza y sus características.

Hay otro concepto de corrupción, asociado al manejo ilegal de fondos o políticas que suelen generar beneficios a grupos pequeños o personas, a costas de otro. Dentro de esto podemos incluir al fraude, al soborno, a la evasión fiscal, entre muchas otras.

Corrupción privada

Cuando hablamos de corrupción privada no hacemos referencia a las pequeñas faltas que pueda hacer un particular al evadir un impuesto o algún ilícito. El término “privado” hace referencia al sector privado, a las grades empresas y organizaciones. Son éstas que a través de distintos mecanismos pueden buscar aumentar sus ganancias a costa de sus clientes, pero principalmente evadiendo al Estado.

El Estado como legislador y fiscalizador suele colocar cargas impositivas y legislaciones que regulan la competencia. Cuando esto se presenta, algunas partes del sector privado optan por tomar una serie de medidas que pueden ser desde sobornar a aquellos agentes recaudadores como generar lo que se conoce como “fuga de capitales”. Cuando hablamos de “fuga de capitales” hacemos referencia a aquellos activos que se encuentran en el exterior, generalmente en algún paraíso fiscal, y no han sido declarados ante el respectivo gobierno para evitar los gravámenes impositivos.

La corrupción privada tiene graves consecuencias para la sociedad toda, ya que genera más riqueza sólo para una minoría privilegiada. Esto se acentúa aún más en empresas de gran tamaños o monopólicas, donde su poder de presión es mucho más fuerte. Ante estas situaciones, todos los países han desarrollados instituciones y organizaciones específicas que combaten la corrupción del sector privado y el lavado de dinero.

Corrupción pública o política

Corrupción

(Dinero de la corrupción.)

Los casos de corrupción pública suelen generar más eco que aquellos que ocurren en el sector privado. La explicación es bastante simple: los dirigentes y funcionarios públicos son servidores del pueblo, y suelen ser elegidos por los mismos. De esto se deduce que tienen una obligación hacia ellos, sin contar que suelen ser tomados como referentes para el resto de la sociedad.

Sin embargo, todos sabemos que la administración pública es fuente de constantes formas de corrupción. Esto se nota aún más en los países menos desarrollados, donde la falta de regulación y crisis generan estructuras viciosas que no hacen más que reproducir su condición.

Los casos de corrupción tienen graves consecuencias para los Estados, ya que alejan a los inversores y generan una falta de confiabilidad en el gobierno. Este tipo de incidentes suelen tener consecuencias muy graves en materia económica, debido al volumen de dinero que se maneja y a las consecuencias sociales que acarrean (por dar un ejemplo, si alguien se queda con el dinero destinado a una reforma sanitaria, no sólo alguien se enriquece de manera ilícita, sino que perjudica a la población a la cual iba destinada la obra). La corrupción puede extenderse desde el ejército, a la policía, o a la administración misma.

Relaciones entre ambos tipos de corrupción: el lobby

Los grandes sectores empresariales cuentan con múltiples herramientas para lograr beneficios, aún rompiendo las barreras de la legalidad. Uno de los ejemplos de presión y fuerza sobre la administración, pero dentro del marco legal (a veces), son los grupos de lobby o cabilderos. Estos son grupos de presión de determinados sectores, que se dedican a ejercer influencias sobre distintos miembros de la política para conseguir determinados favores.

Si bien el accionar del lobby es legal, muchas veces se ha relacionado a estos grupos con la obtención de amparos legales contra grandes irregularidades del sector empresarial. Ese sector no posee ningún tipo de regulación y es uno de los mayores desafíos de las democracias modernas.

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